Un puente en el tiempo y en la eternidad

Las personas escuchan a los ángeles y sienten su presencia cada vez más. Esta es una forma en que los ángeles sirven, con su presencia; no tienen que hablar. Se mueven de forma muy especial; aparecen y desaparecen. Pero cuando aparecen, aunque sea por un segundo, las personas sienten la presencia de Dios y perciben la esperanza. Debido a que los ángeles son mensajeros, traen el mensaje del amor de Dios. Son protectores, capaces de proteger al alma humana de sí misma. No necesitamos protección de los demás tanto como la necesitamos de nosotros mismos. 

Un ángel es también un guía que dice "No vayas por ese lado" o "No tengas ese pensamiento o sentimiento". El ángel dice: "Mira dónde estás, estás atascado. ¿No quieres cambiar?" El ángel también es un sanador, otorgándonos sus propios sentimientos, actitudes y virtudes. Por ejemplo, su paciencia cura la ira y su estabilidad cura la desconfianza. 

Cuando una persona está estable y anclada, otros pueden confiar en él o ella. Así, un ángel enseña al humano cómo sanar, diciendo: "Ten tanto respeto por ti mismo que ya no necesites compararte con nadie. Ten tanta ligereza que nunca te amargues. Ten tanta generosidad que nunca más necesites pensar o hablar de las debilidades de los demás. Ten la comprensión de que puedes hacer que el pasado sea pasado. Y ten tanta humildad que puedas aprender de todo y nunca ser una víctima" 

El ángel te susurrará todo esto. Podemos obtener esto directamente de Dios si somos lo suficientemente fuertes, pero a veces no estamos muy bien sintonizados, y es entonces que un ángel ayuda. Así es como un ángel sana. 

Un ángel es un puente entre el tiempo y la eternidad, entre la humanidad y Dios, entre lo viejo y lo nuevo - un ángel es un punto de intersección, formando un puente real por el que muchos pueden cruzar. 

Extracto del libro: 
The Man Rho Loved Angels 
Ed. BICIS 
Anthony Strano 

Comentarios. 1

JESÚS MANUEL LÓPEZ, 2020-03-31 17:13:14
Yo he sentido, por primera vez en mi vida, ese ángel; cada vez que iba con mi madre, ya fallecida, al hospital Ramón y Cajal a pasar consulta y posteriormente la sesión de quimio. Lo sentía en forma de paz y calma infinita, simplemente estando a su laso; sin decir nada, era todo paz y felicidad sin fin.
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