Una fuerza silenciosa llena de belleza

Solemos pensar que el mundo sería un lugar mucho más agradable si todos nos rigiéramos por elevados valores humanos y espirituales. El secreto está en regir nuestra vida por los valores en que creemos, y hacerlo de tal modo que no sólo hablen por sí mismos sino que también afecten a los demás.

Los valores sólo adquieren importancia cuando los hacemos nuestros conscientemente e intentamos vivir de acuerdo con ellos. De nada sirven si los mantenemos confinados en el mundo de las ilusiones, a la espera de tiempos mejores.

Son guías para la conducta y debemos dejar que arraiguen en nuestra mente, que florezcan en nuestro corazón y se expresen en nuestras acciones, hasta que pasen a ser parte constitutiva de nuestros pensamientos, nuestro ser y nuestra conducta.

A fuerza de poner en práctica un valor de un modo constante, éste se vuelve un hábito y acabamos por expresarlo espontáneamente. Estos buenos hábitos son las llamadas virtudes.

Una virtud es una fuerza silenciosa que está llena de belleza, pero que tiene a la vez todo el poder de la verdad. Las virtudes colman el corazón y dan sustento al alma, de modo que las acciones devienen obras de arte que confortan y nutren a los demás y dan significado a lo que somos y hacemos.

Extracto del libro:  
Libro de las virtudes   
Ed. Brahma Kumaris  
Dadi Janki

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